Vidrieras emplomadas

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La técnica del emplomado se viene practicando desde posiblemente antes del siglo IX.
El proceso consiste en preparar varios bocetos a escala del trabajo a realizar, que después se pasarán a tamaño real, quedando así la plantilla preparada para proceder a cortar el vidrio, antes estudiados los colores en la mesa de luz, para poder observar los contrastes, variación y combinación de tonos, el efecto de luz, etc.

Una vez cortados todos los vidrios según la plantilla, se pasará al emplomado, que consiste en unir las piezas cortadas con las varillas de plomo, quedando así las piezas de vidrio prisioneras las unas de las otras.  La forma de montaje dependerá de cada diseño, siendo más complejo el emplomado de un diseño irregular.
Después de emplomada toda la vidriera se sueldan las varillas de plomo aplicando estaño en sus uniones, siendo ya imposible que los vidrios se suelten. Solo quedaría el enmasillado, que consiste en aplicar una pasta o masilla que se hace entrar entre el vidrio y el plomo, para dar consistencia y unidad a la vidriera. Una vez seca esta pasta quedará la pieza rígida y firme.

Además, el vidrio se puede decorar con pintura para realzar diferentes detalles del diseño, dandole un acabado final más definido.